“Imaginemos que en el mundo se hubiera inventado el producto ideal para alimentar y vacunar a todos los bebés. Imaginemos también que ese producto estuviera al alcance de todos, que no contaminara y no requiriera almacenamiento ni distribución, y que ayudara a las madres a planificar sus familias y redujera al mismo tiempo el riesgo de cáncer. E imaginemos ahora que el mundo se negara a aprovecharlo. Hacia el fin de este siglo de descubrimientos e invenciones sin precedentes, la situación descrita no es, lamentablemente, ficticia; el producto ideal es la leche Materna, a la que todos tenemos acceso al nacer y la que, sin embargo... no estamos aprovechando...”

Niños de Malana (India)

¿Por qué es necesario hablar de la Lactancia Materna? ¿Por qué debemos volver a enseñar algo que es inherente a la especie humana?

Pues porque hemos perdido la cultura del amamantamiento y la hemos reemplazado por la del biberón, impuesta a las familias por las empresas lácteas multinacionales y otros intereses a través de la publicidad y —lamentablemente— también por medio de los profesionales de la salud.

En el mundo, más de un millón y medio de niños mueren anualmente antes de cumplir el primer año de vida por enfermedades evitables con sólo recibir la leche materna, como la desnutrición y las diarreas. En función de la evidencia científica, y por sus múltiples beneficios, la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF proponen la Lactancia Exclusiva durante los primeros seis meses y luego lactancia materna con alimentos nutritivos adecuados hasta los dos años o más.

En el mundo, más de un millón y medio de niños mueren anualmente antes de cumplir el primer año de vida por enfermedades evitables con sólo recibir la leche materna