El padre puede acariciar, abrazar y mecer mucho al bebé desde su nacimiento y fomentar el apego y el vínculo con su niño o niña. Todo esto y mantener un estrecho contacto piel a piel, incluso dando largos paseos con su bebé en la mochila y compartiendo la cama con el bebé, va a favorecer que el momento del destete se viva sin traumas. El papel que el padre puede desempeñar en este proceso va a ser muy importante y puede facilitar muchísimo que sea una experiencia positiva tanto para la madre como para el bebé.

Es importante la comunicación en la pareja, hablar de nuestras dudas, inquietudes y de la crianza en general. Compartirla y asumirla desde el principio por igual, definiendo claramente nuestros papeles, animándonos y apoyándonos mutuamente. De esta forma cuando llega el momento del destete el padre también se involucra, porque entiende que sin su cooperación, sobre todo cuando el bebé es ya mayorcito, puede resultar un proceso muy difícil.