La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños y niñas sean amamantados durante los 6 primeros meses de vida, sin darles ningún otro tipo de alimento o bebida, ni siquiera agua, a no ser que esté médicamente indicado. A partir de los 6 meses, recomienda seguir dando leche materna. El niño o la niña pueden seguir mamando hasta que ambos (la madre y él o ella) lo deseen, e ir introduciendo de forma complementaria los otros alimentos.

Si por motivos laborales no se puede amamantar más que hasta el cuarto mes de forma continua, intentaremos mantener la lactancia materna en el mayor número de tomas posibles.

Relactación

La OMS recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante al menos los primeros 6 meses de la vida del niño, y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. Aún así, muchos niños interrumpen la alimentación al pecho en las primeras semanas o meses y, como resultado, tienen incrementado el riesgo de enfermedad, malnutrición y muerte.

Sin embargo, la alimentación al pecho puede ser reestablecida. Una mujer que ha interrumpido el amamantamiento de su hijo, recientemente o en el pasado, puede volver a producir leche para su propio hijo o para uno adoptado, incluso sin un embarazo adicional. Esta potencial medida salvavidas se llama relactación. La mayoría de las mujeres que relactan pueden producir suficiente leche para amamantar un niño de forma exclusiva. Las mujeres que nunca han estado embarazadas pueden también establecer la lactancia, aunque la cantidad de leche producida es a menudo más limitada para la alimentación exclusiva al pecho. Esto se conoce como lactancia inducida.

En el pasado, la relactación y la lactancia inducida se consideraron experiencias excepcionales y no fueron bien investigadas. Sin embargo, ahora hay suficientes informes que muestran que la mayoría de las mujeres pueden relactar si están motivadas y tienen información y apoyo adecuados. Se han aprendido empíricamente técnicas efectivas y se conoce lo suficiente como para proporcionar a las madres pautas prácticas que les permitan la relactación.

El destete

La mejor forma de plantearse un destete sería de forma lenta y gradual, para que la madre y el bebé estén bien preparados. Conectar con lo que sentimos y dejarnos guiar por nuestro instinto antes que por las sugerencias de terceras personas ya que no hay dos madres iguales ni dos bebés iguales.

Cuando la madre trabaja, continuar con la lactancia puede resultar muy satisfactorio, ya que la separación es difícil y llegar a casa, ofrecerle el pecho al bebé, puede convertirse en un momento muy especial para ambos, gratificante y de reencuentro después de una jornada sin estar apenas juntos.

El destete puede producir en la madre mucha tristeza, especialmente cuando tiene que planteárselo de una forma precoz o repentina. Incluso aquellas madres que ya habían asumido la idea desde hace meses pueden experimentar la sensación de pérdida. EL destete es el final de esa proximidad tan íntima que proporcionaba la lactancia y culmina un período en la vida de la madre y del bebé. Pero debemos tener presente que a pesar del destete, nuestro bebé continuará necesitándonos, aunque sea de otras formas.

El destete es un tema muy particular de cada pareja madre-bebé, y está determinado por circunstancias muy diversas, en el que nada ni nadie debería interferir ni juzgar bajo ningún concepto.

¿Qué es lo que recomiendan los expertos?

¿Cuándo deben destetar las mujeres a sus hijos o hijas? La mayoría de los expertos en lactancia materna responderán: cuando la madre y el bebé estén preparados.

La Academia Americana de Pediatría, recomienda lactancia materna exclusiva y a demanda hasta los 6 meses y añadir otros alimentos a partir de los seis meses, continuando con la lactancia materna como mínimo hasta el año y luego todo el tiempo que la madre y su hijo lo deseen.

Las recomendaciones de la OMS y UNICEF son de dar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, ofrecer otros alimentos a partir de esta edad y continuar con la lactancia hasta los dos años o más.